Cuando EXPOTUR hace veinte años abrió sus puertas por primera vez, la Asociación Costarricense de Profesionales en Turismo se había empeñado en abrir espacios a una industria nueva y ajena a las fuentes tradicionales de producción.
La oferta turística costarricense apenas alcanzaba unas 4.000 habitaciones. Teníamos 5 tours tradicionales para atender una demanda que no sobrepasaba los 170.000 turistas. Los más de 220 vuelos semanales que hoy recibe el país, eran solamente 12 cuando organizamos la
primera EXPOTUR.
Costa Rica era entonces una isla en medio de una región desbastada por guerras fratricidas.
Abrirse campo en la industria del turismo
parecía una osadía insolente para un país
pequeño y pobre. El desarrollo turístico
requería grandes inversiones en
infraestructura y gran cantidad de servicios
nuevos que nunca habían sido necesarios en
el pasado para atender y competir en las
actividades económicas tradicionales.
Los montes, los ríos, los mares y la
diversidad biológica de Costa Rica, en
esencia lo único que creíamos tener, a falta
de monumentos arqueológicos o
arquitectura colonial, se presentaron
exitosamente al mercado internacional y al
lado de EXPOTUR, también nació el
ecoturismo.
Nuestro país había creado su propia puerta
para ingresar al primer sector exportador del
mundo. A partir de entonces, las playas, los
campos y montañas adquirieron un nuevo
valor. Con un estilo muy costarricense,
pequeñas y medianas empresas familiares
empezaron a establecerse precisamente
donde más se requerían: en las regiones
menos desarrolladas, en las más remotas,
creándose con ello un invaluable
mecanismo de movilidad ascendente para
los habitantes y un incentivo para
permanecer en las zonas rurales en vez de
unirse al éxodo hacia San José.
Monteverde, Quepos, Cahuita, La Fortuna han sido entre muchos más, claros ejemplos
del efecto multiplicador del modelo
turístico. La llegada de los turistas suscitó un
vertiginoso desarrollo económico y social
que felizmente, día a día ha continuado fortaleciendo la conciencia por conservar y proteger los recursos de la Naturaleza.
En nombre de la Junta Directiva de la
Asociación Costarricense de Profesionales en
Turismo, de su personal y de la Comisión
Organizadora de esta XXa. Edición de
EXPOTUR, me complace dar la más
cordial bienvenida a los señoras y señores agentes que nos visitan.
Las empresas comercializadoras del turismo
internacional son un pilar fundamental en el
desarrollo de nuestra industria. Ha sido con
su apoyo que a lo largo de estos XX años
hemos construido el sólido sistema de
distribución de nuestros productos turísticos
que tanto enorgullece a EXPOTUR, un
mercadeo silencioso, sólido y efectivo.
Han sido ustedes amigas y amigos
mayoristas los encargados de difundir en el
mundo el interés por conocer la Costa Rica que tanto queremos. Con ustedes hemos formado una imagen, un nombre y una
posición en el mercado turístico internacional.
En esa imagen de paz social, democracia,
belleza escénica y amabilidad tan entrañable
para nosotros, destaca el valor que los
costarricenses concedemos a los derechos de
nuestros niños y adolescentes: el futuro de nuestra patria.
Por ello, protegerlos de toda forma de
explotación sexual comercial ha sido la
bandera que rgullosamente enarbolamos
en esta Asociación a través del proyecto de
Código de Conducta, en conjunto con la Asociación Costarricense de Operadores de
Turismo, la Fundación Paniamor y el
invaluable apoyo de Fundecooperación.
Precedidos por un cuidadoso programa de
charlas y formación de conciencia, la
suscripción de su propio Código de
Conducta, representa la voluntad y el
compromiso de empresarios y trabajadores.