Proteger las baulas
un reto para el desarrollo sostenible del mañana
PRENSA ACOPROT
Aunque las tortugas baulas han logrado sobrevivir más de 100 millones de años, no están preparadas para poder soportar las presiones ejercidas sobre ellas por los humanos.
Hoy, en lugar de un símbolo evolutivo y de convivencia del hombre con la naturaleza, las baulas se encuentran en serio peligro de extinción.
Mientras en Costa Rica dos modelos de desarrollo se enfrentan en las zonas costeras. Uno, impulsado por la construcción intensiva, de grandes complejos comerciales y residenciales de alto impacto ambiental.
El otro de desarrollo sostenible, que intenta aminorar la huella de la destrucción del hombre y lucha por salvar los ecosistemas. Las cifras son contundentes. En Playa Grande de Guanacaste, el número de baulas que llega a desovar descendió en más de un 96% en tan solo 15 años. |

Foto: Mauricio Ramiréz
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Más allá del evidente flagelo del comercio ilegal de carne, huevos y concha, es el daño específico al hábitat de la tortuga lo que la tiene en peligro a través de la contaminación marina y terrestre.
Entre las críticas más concretas se cuestiona un alto grado de concentración del desarrollo inmobiliario en algunas zonas costeras sin controles ambientales adecuados. La erosión en tierra producto del boom inmobiliario genera sedimentación, y esta a su vez se traduce en toneladas de materiales que no solo obstruyen el hábitat de las tortugas, sino que por su peso se ubican en los fondos donde también viven los corales y estos se mueren por asfixia.
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Este es un problema grave, porque el coral es el único ser vivo capaz de asimilar el dióxido de carbono que produce la industrialización, principal causa del calentamiento global. Por añadidura, los desechos que van al mar estimulan el crecimiento de las algas caulerpas, que son altamente tóxicas para las tortugas y bloquean los corales terminándolos de matar.
Ampliar las zonas marinas y terrestres protegidas y fiscalizar que se respeten las leyes que las rigen, así como la promoción a nivel internacional de técnicas de pesca que no afecten a las tortugas en los sitios de migración que abarcan desde las costas de Chile y Perú hasta las de México y Costa Rica son medidas que pueden marcar la diferencia.
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En la actualidad, uno de los sitios de anidación donde cada temporada llegan estos gigantes quelonios se encuentra en disputa. El Parque Nacional Marino Las Baulas que fue creado por ley en 1991 y ratificado en 1995 para dar albergue a esta especie, aún tiene la mayoría de sus terrenos en manos de inversionistas locales y extranjeros.
Para dar una solución al problema, grupos de ambientalistas solicitaron a las autoridades la expropiación de 46,6 hectáreas que lo conforman obteniendo el respaldo de la Procuraduría General de La República que le dio la potestad al Estado para expropiar los terrenos que legalmente le pertenecen al parque. Sin embargo, la administración pública sólo ha adquirido un porcentaje muy bajo de estas tierras debido a que los propietarios piden sumas demasiado elevadas.
Existen unos 57 expedientes de expropiación sin definir según datos del Ministerio de Ambiente. Ante la incapacidad del gobierno para dar solución al problema, un grupo de ambientalistas presentaron el año pasado un recurso de amparo que busca la ampliación de las márgenes del parque con lo cual se crearía una nueva zona de amortiguamiento de 500 metros a la redonda para la protección del sitio de desove de la tortuga baula.
El fallo de la Sala revirtió los permisos de construcción y viabilidad de los proyectos que se ubicaban en la franja de los 75 metros del parque para determinar los efectos de estos desarrollos en el ambiente y la subsistencia de esta especie.
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Como medida precautoria, se le ordenó también a la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) girar las instrucciones dentro del ámbito de su competencia para no tramitar nuevas viabilidades ambientales dentro del parque.
Para buscar una salida al conflicto fue presentado por los propietarios de los terrenos un proyecto de ley, el N° 17383, que pretende modificar los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas y convertirlo en un Refugio Nacional de Vida Silvestre denominado Las Baulas que sea de propiedad mixta.
Según los propietarios en disputa, con dicho proyecto el país se ahorraría millones de dólares en expropiaciones y se solucionaría una variedad de confusiones y malinterpretaciones que surgieron desde la creación del parque como lo fue la falta de definición clara de los límites del mismo.
Los inversionistas y vecinos de Playa Ventanas y Playa Grande han manifestado su disposición a someterse voluntariamente a regulaciones dictadas por el Minaet con el fin de minimizar el impacto en las propiedades colindantes con el parque.
Sin embargo, expertos afirman que de aprobarse dicha moción se crearía un precedente que vendría a ser perjudicial para el Sistema Nacional de Áreas de Conservación ya que sería la primera vez en la historia de Costa Rica que un parque nacional se degradaría de categoría.
A su vez sostienen que se degradaría la imagen de “Modelo de Turismo Sostenible” que tiene el país, y se desprotegería la “materia prima” del desarrollo de la actividad turística y por ende resultaría en una disminución del atractivo del país como destino verde, con lo cual se dañaría irreparablemente su competitividad. |
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A nivel internacional las reacciones sobre la iniciativa legislativa ya han sido criticadas y en algunas organizaciones se amenaza con la posibilidad de recortar fondos para el país en materia de conservación. Una de ellos es la organización “Bosque de los Austríacos” que desde 1991 ha donado alrededor de $3 millones para la preservación del Parque Nacional Piedras Blancas en Osa y que ahora evalúa la posibilidad de desviar sus fondos hacia otros países como acción de repudio contra el proyecto de ley.
A ello se suman las reacciones de grupos de turistas que visitan el país y chocan con una imagen distinta a la que se proyecta de Costa Rica en el extranjero como destino sin ingredientes artificiales. Por el momento se espera que la Setena presente este mes de setiembre un estudio que pretende revelar el impacto ambiental generado por el desarrollo inmobiliario en dicho parque. |
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