La degradación ambiental es la consecuencia no deseada de todas las actividades del ser humano, por lo que siempre ha estado presente desde que el hombre habita la Tierra. Sin embargo, el aumento de la escala y la velocidad de las transformaciones que se han producido en nuestro entorno en las últimas décadas, han traído como resultado una acelerada y evidente problemática ambiental que todos percibimos actualmente.
Al conjunto de transformaciones que se están produciendo en el ambiente como consecuencia de las actividades humanas se le ha dado el nombre de ‘cambio global’. Los recursos necesarios para responder al crecimiento de la población se obtienen gracias a una serie de actividades como agricultura, ganadería, pesca, industria y comercio internacional, entre otras. Estas actividades transforman las tierras, alteran los principales ciclos bioquímicos y añaden o eliminan especies en muchos ecosistemas. Estos componentes interaccionan entre sí y pueden provocar otras alteraciones en el funcionamiento del ecosistema global. Todos estos fenómenos, junto con otros como el aumento de las concentraciones de productos tóxicos en el medio ambiente, la erosión del suelo, la desaparición de la capa de ozono o el aumento de la acidez de las precipitaciones, se consideran como síntomas de una enfermedad o síndrome; son la consecuencia de la apropiación de la biosfera por nuestra especie, principalmente con el propósito de obtener bienes y servicios.
¿Qué son los síndromes del cambio global?
En 1993, el Consejo Científico del Gobierno Alemán para el Cambio Global del Medio Ambiente (WBGU por sus siglas en alemán), desarrolló el concepto de Enfoque del Síndrome orientado en los problemas centrales y los reconstruye para crear modelos explicativos para su mejoramiento y desarrollo.
Estos modelos son los llamados síndromes que se definen como:
“Constelaciones características, relevantes desde el punto de vista global, de las tendencias naturales y antropogénicas del Cambio Global, así como las interacciones entre las mismas” (WBGU, 2000).
Así, los síndromes se pueden describir como modelos de desarrollo no-sustentables dentro del sistema civilización–naturaleza.
Estos síndromes se dividen en 16 modelos distintos de degradación ambiental, los cuales se asocian a 3 grupos diferentes:
• Síndromes de explotación: resultado de una explotación inadecuada o sobreexplotación de los recursos naturales como factores productivos.
• Síndromes de desarrollo: problemática hombre-ambiente que tiene su origen en los procesos del desarrollo no sustentable o poco planificado.
• Síndromes de depósito: resultado de una eliminación de residuos que supera la capacidad de carga de los ecosistemas.
Para entender mejor a qué se refiere cada síndrome, se presentan los 16 modelos y su descripción:
| Síndromes de explotación |
| Síndrome de Sahel |
Sobre explotación agrícola de tierras marginales |
| Síndrome de Explotación Abusiva |
Explotación abusiva e irresponsable de ecosistemas naturales |
| Síndrome de Éxodo |
Degradación ambiental por abandono de formas tradicionales de explotación agrícola |
| Síndrome de Dust-Bowl |
Explotación industrial no sostenible de suelos y aguas |
| Síndrome de Katanga |
Degradación ambiental por la destrucción de recursos no renovables |
| Síndrome de Turismo Masivo |
Urbanización y deterioro de espacios naturales con fines vacacionales |
| Síndrome de Tierra Quemada |
Degradación ambiental por empleo militar |
| Síndromes de desarrollo |
| Síndrome del Mar de Aral |
Deterioro ambiental por planificación inadecuada en el marco de proyectos de gran escala |
| Síndrome de la Revolución Verde |
Degradación ambiental por la generalización de métodos de producción agrícola no propios de cada zona específica |
| Síndrome del Pequeño Tigre |
Abandono de estándares ecológicos en el marco de un crecimiento económico altamente dinámico |
| Síndrome de la Favela |
Degradación ambiental por una urbanización no controlada |
| Síndrome de los Suburbios |
Deterioro del entorno natural por la expansión planificada de la ciudad y sus infraestructuras |
| Síndrome de Anomalías |
Catástrofes antropogénicas (producidas por el hombre) individuales con efectos a largo plazo |
| Síndromes de depósito |
| Síndrome de Altos Hornos |
Degradación ambiental por la dispersión difusa de sustancias activas de larga duración |
| Síndrome de Vertederos |
Deterioro del entorno mediante la acumulación controlada y no controlada de basuras procedentes de la civilización |
| Síndrome de Vertederos Abandonados |
Contaminación local de objetos de protección ambiental en emplazamientos de producción principalmente industriales |
Fuente: CSM & InWEnt, 2008.
¿Cuáles son los síntomas que se presentan?
Los síndromes, como modelo de causa-efecto, se componen esencialmente de síntomas individuales vinculados entre sí por distintos tipos de interacción. Así, los síntomas se presentan como los factores causantes de los síndromes en particular. Es posible determinarlos por medio de indicadores de medición, directos o indirectos. Hasta la fecha, se han identificado cerca de 90 síntomas relevantes, sin embargo no es una enumeración definitiva.
Síndromes presentes en Costa Rica
Costa Rica no escapa de la realidad global, y al ser un país en desarrollo, tiene una gran cantidad de síntomas que explican particularmente los síndromes que la afectan en la actualidad.
Para ilustrar lo que ocurre en nuestro país, se tomarán dos ejemplos de síndromes: Turismo masivo y Altos Hornos.
Turismo masivo: Este síndrome corresponde a la urbanización y deterioro de espacios naturales para fines vacacionales. Algunas de la playas en el Pacífico costarricense son un ejemplo de desarrollo turístico con un control poco estricto, de forma masiva y explotando de más los recursos naturales. Son destinos de sol y playa que atraen un turismo manejado por grandes operadores internacionales que, unido al crecimiento del mercado inmobiliario, tiende a expandirse masivamente. En estas zonas, el turismo empezó a adquirir importancia en los años 90, haciendo que al final de la década muchas regiones pasaran de una economía basada en la actividad agrícola a una de servicios. El turismo masivo ha generado grandes transformaciones, entre ellas la erosión del suelo; las descargas de residuos al océano y a otros cuerpos de agua; la disminución del hábitat natural; la presión sobre especies amenazadas; la marginalidad de los grupos sociales vinculados o no a la actividad turística; el consumo excesivo de agua, poniendo en riesgo las fuentes de agua dulce; la alteración cultural; y el deterioro del paisaje natural, entre otros. Ante esta situación, la planificación adecuada y regulada de los proyectos turísticos, así como la aplicación de los conceptos de desarrollo sostenible se presentan como algunas de las curas para minimizar los síntomas de este síndrome.
Altos Hornos: Este síndrome consiste en una degradación medioambiental por la dispersión difusa de sustancias activas de larga duración. Esta problemática es común en las grandes ciudades capitales que por su desarrollo sufren los efectos que conlleva la movilidad y contribuye entre otros efectos, al cambio climático local y global. En San José, las causas que se pueden atribuir a la contaminación del aire son: crecimiento acelerado del número de vehículos sin un crecimiento adecuado de la red vial, obsolescencia del parque automotor y la contaminación por parte de las industrias. Según un estudio realizado por el Laboratorio de Análisis Ambiental de la Universidad Nacional (UNA), para el año 2007 existieron más puntos en la capital con niveles que superan el máximo permitido de sustancias tóxicas, que en el año 2006. La contaminación con dióxido de nitrógeno (contaminante generado por la combustión vehicular), genera alergias, irritación de la piel y problemas respiratorios. |