Sobre sus hombros pesa la enorme responsabilidad de dar un nuevo aliento a las negociaciones sobre cambio climático.
La lucha contra el calentamiento global ante la Convención Marco de la Organización de las Naciones es asumida por la costarricense Karen Christiana Figueres quién desde julio pasado ocupa el puesto de Secretaria General de dicho foro; convirtiéndose con ello en la primera representante de un país en vías en desarrollo.
Para Figueres el tema del cambio climático no es desconocido, pues cuenta con 15 años de formar parte de la representación de Costa Rica en este campo. Prueba de ello es que fue parte del grupo de expertos encargados de diseñar la estrategia de cambio climático para el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Christiana ha negociado la Convención de Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto desde 1995 y se ha consolidado como una de las principales promotoras de la participación de los países latinoamericanos en la Convención.
En 1995 fundó el Centro de Desarrollo Sostenible en las Américas (CEDSA), dirigiéndolo hasta 2003 y apoyando la creación de las instituciones del mercado de carbono a lo largo de América Latina.
En 2007 fue nombrada representante de América Latina y el Caribe ante la Junta Ejecutora del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Su intelecto también lo ha plasmado con la autoría de cinco libros y numerosos artículos en el tema de políticas, instrumentos y proyectos en el campo de cambio climático y energía sostenible. Asesora de múltiples gobiernos y compañías privadas, en 2001 se le concedió el premio Héroe del Planeta de National Geographic y Ford Motor Company.
Es graduada de Swarthmore College y tiene una maestría del London School of Economics.
Sus mayores logros
Como representante de Costa Rica, negociadora de la Convención de Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto suplió estrategias internacionales para lograr el apoyo de los países en desarrollo en pro del Mecanismo de Desarrollo Limpio. Así mismo, diseñó e implementó actividades de entrenamiento para más de 500 profesionales del sector público y privado en América Latina y supervisó la preparación de seis proyectos de reducción de gases de efecto invernadero en los sectores energético e industrial. También negoció y logró el Acuerdo Bilateral sobre Implementación conjunta entre Costa Rica y Estados Unidos, firmado por el ahora ex presidente Figueres y el ex vicepresidente Gore.
Su principal tarea al frente de la Convención
Reconstruir la confianza en las negociaciones de la ONU, antes de la próxima cumbre sobre cambio climático que tendrá lugar en México a finales de año.
Su perspectiva sobre la reciente ronda de negociaciones realizada en la capital alemana
La ronda ofreció a los gobiernos la oportunidad de esclarecer sus posturas individuales, pero Tianjin –ciudad china donde se realizará la última ronda- tiene que ser el lugar para dejar clara cuál será la postura colectiva.
Cancún es la "oportunidad de oro" para evitar el vacío legal entre el Protocolo de Kyoto (válido hasta 2012) y su aún inexistente sucesor. En Bonn se lograron "avances, que son insuficientes".
¿Es posible en tres años alcanzar un nuevo acuerdo que sustituya a Kioto o un acuerdo global?
Los países en vías de desarrollo están negociando para lograr un segundo periodo de cumplimiento de Kioto más allá del 2012; no negocian por un acuerdo para sustituir el protocolo de Kioto. En este sentido, hay varias opciones sobre cómo combinar los intereses de los países en desarrollo y los desarrollados. Pero sí creo que es posible alcanzar un acuerdo en los próximos tres años, llegar a un acuerdo global.
¿Cómo cataloga la participación de los países latinoamericanos de cara al encuentro en Cancún? ¿Considera que contribuye a la llegada de un acuerdo vinculante?
Los países latinoamericanos han jugado un papel muy importante en estas negociaciones. Por un lado, se han convertido en voz de la conciencia del proceso, haciendo un llamado a la necesidad de que las naciones asuman sus responsabilidades y aceleren sus acciones en casa y, por otro lado, también contribuyen voluntariamente con sus propios esfuerzos. Aunque no hay ninguna obligación de reducir emisiones, en América Latina muchos hacen públicas sus promesas de reducciones voluntarias, lo cual es un ejemplo muy poderoso para otros países del mundo.
Prioridades para la Cumbre en Cancún
Los gobiernos quieren organizar la cumbre de manera distinta a la llevada a cabo en Copenhague. En lugar de enfocarse en el diseño de un acuerdo de Cambio Climático, los gobiernos han mostrado una tendencia a orientarse en un tema complementario, es decir, dar cierta concreción a todos los pilares de ese acuerdo como lo es el financiamiento, reducción de emisiones, temas que ya están bastante acordados y que van a ser sometidos a un examen de credibilidad para ver si las opciones se pueden entregar.
La expectativa es que durante la Cumbre se logren acuerdos importantes en mecanismos para compartir tecnología limpia, mecanismos para adaptarse al cambio climático, para financiar la mitigación de los efectos del fenómeno y un acuerdo para reducir la deforestación.
¿Cuál sería el acuerdo ideal?
Lo ideal escasamente es lo real; pero lo ideal sería lograr un acuerdo que garantice la sobrevivencia de los seres humanos de una manera a largo plazo y que podamos adaptarnos a los cambios que vienen de todas maneras.
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