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REVISTA OFICIAL DE LA ASOCIACION COSTARRICENSE DE PROFESIONALES EN TURISMO |
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"EDICION 77" EL TURISMO RURAL EN COSTA RICA |
EL TURISMO RURAL EN COSTA RICA-
Una
Visión Agroecoturística - MBA.
Damaris Arrieta M. En
la última década, la dinámica
en inversión y producción de nuestro país, ha incrementado su imagen
mundial, posicionándolo no solo como un país agrícola con productos
tradicionalmente importantes como el banano, el café y la caña de azúcar,
sino también de interés para la alta tecnología y como destino turístico
innovador y diferenciado para los grandes mercados internacionales. Como
todos sabemos, la actividad turística
por sí sola, ha representado un
gran volumen de ingreso de divisas. El
turismo es quizá, la actividad que más ha promovido mundialmente al país
como rincón de paz, de conservación de los recursos naturales, como lugar de
un pueblo educado y amable.
Se sabe que Costa Rica es un refugio extraordinario de vida, en cuyo
territorio de apenas 51.100 km2, que representa el 0.03% de la superficie del
planeta, se encuentra el 5% de la biodiversidad mundial. Ostenta zonas de vida
que van desde el bosque seco tropical, húmedo y muy húmedo tropical,
pluvial, húmedo y muy húmedo premontano, montano, montano bajo y subalpino;
con biotemperaturas tropical y templada fría.
Es también del conocimiento de muchos, que las riquezas naturales de
Costa Rica, su protección y usos sostenibles, le han merecido reconocimiento
mundial. De ahí, los constantes esfuerzos costarricenses para el
desarrollo del turismo sostenible, principalmente con el ecoturismo y las
constantes interrogantes de parte de las instituciones gubernamentales, de las
organizaciones civiles, de las ambientales y de los ciudadanos en general, en
cuanto a los aciertos y desaciertos en procura de la conservación.
Día a día se busca mejorar el uso del suelo y sus recursos naturales
y culturales.
Con satisfacción se puede palpar que la consciencia ecológica gana
terreno aceleradamente; tal vez se podría afirmar que, está formando parte
de la idiosincrasia costarricense.
Pues bien, a raíz de la gran popularidad del ecoturismo en Costa Rica,
de los grandes beneficios económicos y sociales derivados por el uso
sostenible de los recursos naturales protegidos sobre todo bajo la categoría
de Parques Nacionales, nos planteamos otros retos, tales como: a) buscar
constantemente el mínimo impacto; b) extender las prácticas de uso
sostenible en otras áreas; c) involucrar directamente a las poblaciones
rurales.
Esos retos encuentran un escenario propicio en el área rural, de prácticas
agrícolas tradicionales y no tradicionales, en el ambiente campesino de
nuestro pueblo atravesado también por los visitantes ecoturísticos. De esa forma, la visión agroecoturística, tema que nos
ocupa, revela una alternativa digna de ser analizada, de ponerse en practica, de divulgarse y de promoverse. El
agroecoturismo ¿ una alternativa ?
Para analizar esta interrogante, es necesario formularse otras
preguntas y buscar las respuestas en el acontecer turístico y el desarrollo
de las comunidades rurales de hoy en día.
En primer instancia es necesario analizar qué se entiende como
agroecoturismo y cuáles son sus implicaciones. ...¿
Qué es ?
El “agroecoturismo” es un término nuevo dentro de la categorización
de tipos de turismo, que nació en Costa
Rica 1991, en el marco de un convenio entre dos instituciones públicas, el
Instituto de Desarrollo Agrario - IDA y el Instituto Costarricense de Turismo
- ICT.
Nació bajo las reflexiones técnicas de búsqueda de opciones para una
mayor productividad de las tierras campesinas, que estaban siendo cortejadas
por la actividad turística, ya que en sus alrededores giraban movimientos turísticos,
más específicamente “ecoturísticos”...
El término “agroturismo”, si bien refleja una parte importante de
esta modalidad, no se adaptaba totalmente a la proyección concebida para las
áreas campesinas apuntadas. Se
detacaban básicamente dos fuerzas : a) el efecto multiplicador del
consumo y la inversión turística, en busca o introduciéndose en nuevas áreas
o destinos y diversificando la oferta y la demanda; y b) la ubicación y
características de las tierras de los asentamientos campesinos conformados
por del IDA, muchos de ellos colindantes con áreas protegidas nacionales, con
áreas equivalentes protegidas en su interior y con un ambiente rural, fiel a
la imagen del pueblo costarricense, conformado por pobladores que tímidamente
piden permiso para ser protagonistas del fenómeno turístico. Pero
tal y como suele suceder, las innovaciones en las sociedades y en la producción,
se basan en las problemáticas mas allá de los estrechos límites de esas
sociedades y obedecen muchas veces a las necesidades de intercambios y a las
megatendencias del hombre como consumidor.
Es así como, posteriormente, nos encontramos con que nuestro término
“agroecoturismo”, era utilizado por otros estudiosos actuales, para
plantearse la necesidad de diversificar la producción turística por medio de
la utilización de recursos naturales y culturales, que antes no se concebían
como recursos productivos para
“fabricar” turismo. Nuestra
sorpresa fue mayor cuando en un encuentro internacional, conocimos el término
gemelo : Eco-agroturismo. Utilizado en Holanda y basado en filosofías
similares : importancia y expansión del consumo turístico, tendencias
del hombre hacia ambientes sanos y “más
a nivel humano” y la búsqueda
del involucramiento directo de las sociedades rurales en el desarrollo, como
principio para la sostenibilidad ambiental. Como
definición de agroecoturismo, hemos señalado la siguiente: “Conjunto
de relaciones humanas resultates de la visita de turista a
comunidades campesinas y su ambiente, para el aprovechamiento y
disfrute de sus valores naturales, culturales y socioproductivos”
D.A.M.
Dentro de este concepto se integra entonces, el término
mundial de agroturismo - que se
entiende como la modalidad de visitación turística en áreas agropecuarias
-, con el aprovechamiento de un medio ambiente rural, ocupado por una sociedad
autóctona, que muestra y comparte no solo su idiosincrasia y técnicas agrícolas,
sino también su entorno natural protegido con su aprecio y cuidado.
Este tipo de oferta turística corresponde entonces a la corriente de
sostenibilidad, que encuentra su contraparte en el consumo turístico con
mayor educación y conciencia sobre la problemática ambiental de nuestro
planeta. No
hay duda que Costa Rica ostenta una imagen claramente diferenciada dentro del
turismo mundial, pero que sin embargo, debe ser aprovechada para distribuir
mejor el ingreso turístico en nuestra sociedad. En este sentido es imperativo
estimular el orgullo hacia los propios valores, la creatividad y el apoyo a
las pequeñas y medianas empresas en el ámbito rural. ***** |
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