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Por
Katiana Murillo
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Negociar
un Tratado de Libre Comercio no es fácil y más aún si la
contraparte es representada por la Nación más poderosa del mundo.
De la habilidad y el poder de negociación depende que los
resultados para los diferentes sectores sean favorables o no. El
sector turismo de nuestro país lo sabe y cuenta con su representación
en el Comité Ejecutivo de negociación del Tratado de Libre
Comercio, así como en los comités técnicos. |
De
acuerdo con William Rodríguez, Presidente de la Cámara Nacional de
Turismo (CANATUR), el sector ha identificado 9 áreas que
dependiendo de cómo se manejen podrían representar oportunidades o
amenazas para el sector turismo: Inversiones, congresos y
convenciones, seguridad, ambiente, propiedad intelectual, temas
laborales, temas migratorios, Certificado para la Sostenibilidad Turística
y pequeña empresa (PYMES).
Para
Roberto Morales, Director Ejecutivo de la Asociación Costarricense
de Profesionales en Turismo (ACOPROT), los temas definidos por el
sector turismo como prioritarios tienen un punto en común que es la
estandarización. Enfatiza Morales que falta una equiparación de
los servicios turísticos que se brindan en el país de acuerdo con
estándares internacionales. Esto constituye un tema de gran
importancia para un turista que busca el mismo nivel de servicio e
infraestructura a que está acostumbrado en su país. “En Costa
Rica, por ejemplo, hay hoteles de playa que tienen categoría tres
estrellas, pero si esos hoteles de playa se ponen en San José tendrían
solamente dos estrellas”, afirma.
Sostiene
Morales que “en la negociación del TLC el empresario
costarricense ha visualizado qué le puede sacar al gobierno
estadounidense sin pensar que va a tener que ceder y ese ceder tiene
que ver con estandarización”.
En
el tema de las inversiones, según apunta Rodríguez, es fundamental
simplificar el proceso de permisos y concesiones que, para nadie es
un secreto, resulta ser sumamente engorroso. “Según una comparación
entre las gestiones que necesita realizar un inversionista en Miami
y uno en Costa Rica, el primero requiere de seis pasos, mientras que
el segundo, de 72”, ilustra Rodríguez. De acuerdo con el
representante gremial, el país requiere atraer nueva inversión, no
necesaria y únicamente en el ámbito hotelero, sino en forma de
nuevas atracciones turísticas y “para esto es necesario facilitar
el proceso”.
Para
Roberto Morales es necesario el respeto a las leyes y la disposición
de no cambiar las reglas del juego cada vez que se cambia de
administración, ya que esto le hace perder confianza al
inversionista.
En
el aspecto de congresos y convenciones se busca crear un mecanismo
alrededor del TLC que permita que las compañías norteamericanas
tengan la posibilidad de disminuir del impuesto sobre la renta sus
gastos por concepto de congresos y convenciones. De acuerdo con Rodríguez,
si bien la realización de estos eventos disminuyó en gran parte a
raíz de los ataques terroristas del 11 de setiembre del 2001, el
sector confía en un repunte de la actividad. Morales afirma, por su
parte, que además de infraestructura, el tema implica toda una
estructura de manejo de destino que no existe y que es vital
desarrollar.
En
el tema de la seguridad preocupa la alta inversión que a causa de
los ataques terroristas se ha realizado y siguen efectuándose en
aeropuertos norteamericanos, ya que la puesta en marcha del TLC
significaría una inversión millonaria para los países
centroamericanos en acciones recíprocas de seguridad.
ambiente
en la mira
En
el aspecto ambiental, al que el sector turismo da especial énfasis
por constituir la base del atractivo turístico del país, Rodríguez
señala que “el país debería tomar mucha más conciencia de la
conservación de la naturaleza”, ya que pese a la imagen de
destino ecológico que Costa Rica ha logrado posicionar en el
exterior, continúa sufriendo problemas como la contaminación de ríos
y la defo-restación. Esto, aunado al hecho de que los Estados
Unidos se ha mostrado reacio a firmar convenios am-bientales de gran
revelancia como el Protocolo de Kioto, que regula el nivel de
emisiones, hace necesario, según sostiene Rodríguez, que sean
exigidos principios de sostenibilidad en la instalación y operación
de las empresas.
Muy
de la mano con lo anterior, está el Certificado para la
Sostenibilidad Turística (CST), un producto de exportación de
Costa Rica que el sector turismo busca impulsar como un requisito
para las empresas turísticas en la región centroamericana. Para
Morales el éxito del CST depende de su reconocimiento a nivel
internacional a fin de que cumpla su papel de certificador. Sostiene
que para que el CST sea aceptado dentro del TLC tiene que existir la
capacidad de los países centroamericanos de aplicarlo y un interés
por parte de los Estados Unidos de adoptar este sistema de
certificación turística.
Otro
aspecto contemplado por el sector turismo como de importancia es el
de propiedad intelectual, ya que si bien es justo el pago de
derechos de autor, señala Rodríguez que es necesario definir los límites
de ese pago, ya que inevitablemente afecta el costo del producto, el
que a su vez es trasladado al consumidor.
El
aspecto laboral también preocupa al sector turis-mo, principalmente
la intransigencia de grupos sindicales norteamericanos en negociar
diferentes condiciones de trabajo, como es el caso de la
estacionalidad del trabajo turístico, que requiere de ciertas
contrataciones únicamente en temporada alta, como ha sido lo
acostumbrado. De acuerdo con Rodríguez, un incremento en costos de
tipo laboral afectaría indudablemente el costo del servicio.
También
en la mira del sector turismo están las políticas y controles de
migración. Por un lado los Estados Unidos presionan para eliminar
la tarjeta de turismo a ciudadanos de ese país. Al no ser
obligatoria la presentación de pasaporte, sino únicamente de una
identificación, les impide a las autoridades norteamericanas
realizar un rastreo efectivo a los delincuentes. Según Rodríguez,
el sector siente que la eliminación de la tarjeta sería negativo
debi-do a su ven-taja de facilitar, agilizar e incentivar el tráfico
turístico y que, por otra parte, no debería recaer como
responsabilidad del país cierto tipo de controles que deberían
estar únicamente en manos de las autoridades norteamericanas. Este
aspecto, aunado a ideas como el otorgamiento de visas especiales a
inversionistas, son parte de la agenda migratoria.
El
último aspecto de interés para el sector turismo es el de pequeña
empresa. Según Rodríguez, el 80% de las empresas turísticas son
PYMES, aspecto que se mide por el número de empleados. Es por eso
que uno de los objetivos es lograr como contraparte en la negociación
del TLC, financiamiento y capacitación para las pequeñas, medianas
y micro empresas turísticas, con el fin de equiparar su situación
con las PYMES norteamericanas, ya que la asimetría es evidente.
Morales
enfatiza también en la necesidad de una capacitación continua y
permanente: “si tomamos en cuenta que el 80% de los hoteles tiene
menos de 50 habitaciones, es necesario contar con algún tipo de
asesoría que, sin perder su identidad, les permita ser
competitivos”.
Para
abordar estos temas de interés para el sector turismo, CANATUR
organizará foros dirigidos al sector turismo a lo largo del período
total de negociación del TLC. Esto con el fin de definir acciones
concretas en cada uno de estos aspectos, que le den la posibilidad
al sector turismo de lograr el máximo beneficio del tratado de
libre comercio con los Estados Unidos.
Impacto
de los tratados de libre comercio en el turismo
Si
existe un sector que puede beneficiarse ampliamente de los tratados
de libre comercio, es el turismo, según un afirma Daniel Mayer,
consultor del proyecto de cooperación técnica OEA/Asociación
Latinoamericana de Integración (ALADI), en su informe sobre los
tratados de libre comercio y sus efectos sobre el turismo. Según el
experto, la evolución de los Tratados de Libre Comercio han visto
en el turismo un mayor grado de globalización y apertura al
comercio internacional que otros sectores y actividades económicas
y “por lo tanto con menos requerimientos y necesidades de
liberalización comercial para su desarrollo”. Incluso el INTERNET
ha ayudado a mejorar considerablemente la eficiencia y
cobertura de la distribución, promoción y comercialización
internacional de productos y servicios turísticos. De manera
general, el experto señala que la liberalización del comercio de
bienes genera viajes de negocios; la liberalización del comercio de
servicios genera viajes de negocios y de vacaciones, y la
liberalización del comercio de servicios turísticos genera
principalmente viajes por motivos vacacionales.
De
acuerdo con Mayer, el turismo internacional contribuye
aproximadamente con el 5% al comercio mundial y entre un 25% y 30%
al comercio mundial de servicios.
Se
supone también que la liberalización en el comercio de servicios
como transporte, comunicaciones, servicios bancarios y
profesionales, mejora la mano de obra y el nivel de competitividad,
eficiencia y rentabilidad de las empresas turísticas.
Según
Mayer, la liberalización del comercio de bienes está generando un
aumento en los viajes de negocios que incrementa de manera
importante la entrada y salida de viajeros internacionales en los países
miembros de los Acuerdos Comerciales y Tratados de Libre Comercio
del Hemisferio Occidental.
Sin
embargo, sostiene el experto, el impacto de la liberalización del
comercio en el turismo, en la economía de los países y en los
acuerdos comerciales del Hemisferio Occidental dependerá de la
importancia del turismo intrarregional en el mercado internacional,
de la estructura y composición del mercado turístico
intrarregional, de la importancia relativa del turismo en la economía
y del nivel y estructura económica y social de los diferentes países
y acuerdos comerciales bilaterales y subregionales.
Sobre
el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos
El
proceso de negociación para un Tratado de Libre Comercio entre los
Estados Unidos y Centroamérica busca, de acuerdo con la declaración
de los presidentes de la región, “una oportunidad de desarrollo
económico al exportar libre de aranceles al mercado más grande del
mundo y hacer de la región centroamericana una zona de atracción
para las inversiones de ese país y otros del resto del mundo”.
Según un comunicado de la oficina de prensa de la Casa Blanca, el
acuerdo de libre comercio aumentaría la inversión de $4 mil
millones por parte de los Estados Unidos en la región. El proceso
cuenta con nueve rondas de negociación que tendrán lugar a lo
largo del año. El Ministro de Comercio Exterior, Alberto Trejos, ha
señalado que un efecto positivo que el tratado de libre comercio
con Estados Unidos ofrecería en términos de atracción de inversión,
es la generación de turismo. El ex ministro de Comercio Exterior y
presidente de CINDE, Tomás Dueñas, también asegura que un área
que se verá altamente influenciada con el fortalecimiento de las
relaciones con los Estados Unidos es la afluencia turística.
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